Arzábal Bernabéu: el vino como identidad y experiencia

Arzábal Bernabéu: el vino como identidad y experiencia

0 comentarios
Redacción Tanino

───────────────────────────────────────

 

En el corazón de Madrid, bajo la monumental estructura del nuevo Estadio Santiago Bernabéu, se alza un espacio donde el vino y la gastronomía conviven con elegancia y modernidad: Arzábal Bernabéu, el restaurante insignia del Grupo Arzábal, uno de los proyectos más reconocidos de la capital española.
Para Nicolás Marcitllach, CFO del grupo y viejo amigo de los fundadores de Tanino, este proyecto representa la culminación de una visión que combina cultura, diseño y placer sensorial. Nacido en España y criado parte de su vida en El Salvador, Nicolás comparte con Julio Guevara y Eduardo Cader, cofundadores de Tanino,  esa sensibilidad por el vino como elemento que trasciende fronteras, conecta personas y define experiencias.
“El proyecto de Arzábal empezó hace más de 15 años, con una idea muy clara: renovar la experiencia de barra en Madrid. De ahí, el resto es historia”, recuerda Nicolás. “Esa historia va de la mano con el vino y el champán. No se puede entender Arzábal sin ellos.”
Esa relación se refleja en cada espacio del grupo, desde las tabernas clásicas hasta el moderno enclave en el Bernabéu, donde la vinoteca ,fabricada a medida, se ha convertido en protagonista visual y simbólica. “Cuando comenzamos con la reforma del nuevo espacio en el estadio, sabíamos que las vinotecas tendrían una relevancia especial. Tras diez meses de apertura, estamos muy contentos con la inversión realizada”, explica.
El vino no es un complemento en Arzábal, es su lenguaje. “En una palabra: esencial. No entendemos un proyecto que no esté acompañado de mucho vino y burbuja. Desde los orígenes de la primera taberna hasta hoy, con cuatro espacios abiertos al público, el vino y el champán siempre nos acompañan”, afirma Nicolas.
El grupo se enorgullece de su impresionante colección: más de 700 referencias en la Taberna Arzábal y cerca de 400 en Arzábal Bernabéu. “El cliente tiene que poder encontrar la joya que su paladar reclame, para acompañar correctamente nuestras cartas de comida. Una buena bodega solo tiene sentido si hay alguien que pueda explicarla”, añade, destacando la importancia del papel de los sumilleres dentro del equipo.
Más allá de su función técnica, las vinotecas cumplen un rol de diseño y hospitalidad. “El vino podría almacenarse en los almacenes de cada espacio, y buena parte lo está. Pero sacar la bodega a la vista del cliente aporta identidad, diferenciación e imagen. La experiencia se vuelve más acogedora, el cliente disfruta rodeado de las mismas referencias que después se le servirán en mesa.”
El resultado es un entorno coherente, fluido y memorable. “Las vinotecas también dotan de cohesión al espacio. Organizan los flujos entre barras, cocinas y mesas. Son parte de la arquitectura del restaurante”, explica.
Y aunque el impacto visual es indudable, para Nicolás su verdadera importancia está en lo invisible: la expectativa. “En espacios de cierto nivel, no puedes no tener una vinoteca vista. El cliente, al entrar, espera verla. Si no está, lo percibe como un punto negativo. En nuestro caso, recibimos excelentes comentarios sobre la ubicación frente a los ventanales del estadio y la amplitud de referencias.”
Cuando se le pregunta qué significa personalmente formar parte de un proyecto así, su respuesta resume la esencia de Arzábal: “Me emociona poder formar parte de este proyecto. Llevo casi cinco años aportando mi grano de arena y me emociona el futuro que se nos presenta. El Bernabéu ha supuesto una gran inversión y el equipo ha puesto el 110%. Es un espacio único dentro de Madrid, que nos da relevancia y nos permite estar presentes en los lugares más emblemáticos: el Paseo de la Luz, el Museo Reina Sofía, el Mercado de San Miguel, el aeropuerto y ahora el estadio. Arzábal es Madrid.”
Para Tanino, que comparte con Nicolás y el Grupo Arzábal la convicción de que el vino es parte integral del espacio, este proyecto representa una inspiración profunda. Las vinotecas, como las que hoy Tanino fabrica para El Salvador, nacen de esa misma filosofía: transformar el almacenamiento del vino en una experiencia estética y emocional.
Desde Madrid hasta San Salvador, las vinotecas de Tanino reflejan una misma idea: el vino no se guarda, se muestra; no se sirve, se vive.

Más artículos

Comentarios (0)

No hay comentarios todavía. Sé el primero en comentar.

Deja un comentario